Burnout y salud cardiovascular: la importancia de la salud emocional

Es muy frecuente que cuando se habla de salud se piense rápidamente en la salud física y se deje en un segundo plano la salud mental; sin embargo, cada vez más estudios están demostrando que la salud mental, lejos de jugar un papel aislado, tiene una gran influencia en la salud física y por consiguiente en la calidad de vida (Kemp y Quintana, 2013).

En este sentido, se ha demostrado que aquellas personas que experimentan un empeoramiento en su salud mental, tienden a reducir la cantidad y calidad de sus autocuidados, además de mostrar mayor propensión a sufrir enfermedades somáticas (von Känel, 2020). Esto último se debería, por una parte, a esa pérdida de los autocuidados y, por otra, a la alteración de parámetros bioquímicos, como podrían ser la liberación de determinadas hormonas o incluso la modificación de la frecuencia cardíaca (Mensah y Collins, 2015).

Debido a las implicaciones que esto conlleva, tanto a nivel individual como colectivo, se ha producido un creciente interés científico por comprender mejor los vínculos existentes entre el agotamiento, la depresión, la ansiedad y el estrés y el riesgo de padecer ciertas dolencias, como podrían ser las complicaciones cardiovasculares (Brown et al., 2018), y el papel que juegan determinados contextos, como el ambiente laboral, sobre esta clase de procesos (Toker et al., 2012).

Las emociones y el corazón

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades del corazón son, en la actualidad, la primera causa de muerte en el mundo (Statista, 2022). Esto se debe, como se apuntaba con anterioridad, a hábitos de vida poco saludables y a la incidencia de enfermedades orgánicas evitables e inevitables (Khot et al., 2003).

Centrándonos en aquellas condiciones evitables, como sería el caso de los ya señalados trastornos afectivos (Koch et al., 2019), cabría especificarse que más allá de la autogestión, influirían profundamente el contexto de las personas y el modo en el que estas son capaces de interactuar con él. Y es que, sea cual sea el contexto, todo cuanto nos rodea lleva una carga afectiva implícita que tiene efecto sobre las personas, su modo de percibir el mundo y de interactuar con él (Mackintosh et al., 2006).

Por este motivo, se dice que contextos como la familia, el trabajo o los motivos lúdicos/ de ocio son potenciales factores de protección, pero, a su vez, factores de riesgo para la salud en caso de no gestionarse adecuadamente (Rennie y Dolan, 2010).

El papel del puesto de trabajo como elemento promotor de la salud

Llevando todo esto al ámbito laboral, la medicina ocupacional y preventiva viene resaltando el papel del estrés o desgaste laboral, también conocidos como burnout, en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, al ser causante directo e indirecto de patologías asociadas como la diabetes, los problemas del sueño, los desajustes alimenticios, la pérdida de autoestima y el aislamiento entre otros (Toker et al., 2012).

Hablando con propiedad, el burnout ha sido desglosado en tres dimensiones principales, que serían el agotamiento, el cinismo con respecto al trabajo y la disminución de la eficiencia. Todas estas dimensiones han mostrado relación con el mayor riesgo de enfermedades somáticas tanto por un abandono de los cuidados básicos, como por un acusado desgaste de la salud, además de acarrear una importante carga por enfermedad que afecta a las personas víctimas de burnout, a sus personas allegadas, a sus núcleos laborales y sociosanitarios y, a gran escala, en los costes globales por enfermedad a nivel regional y nacional (von Känel, 2020).

Cabe señalarse, que toda persona trabajadora, independientemente de su cargo puede ser susceptible a los efectos del burnout, bien por un exceso de carga laboral, por una cultura organizacional poco acogedora o incluso por contextos de incertidumbre asociados a factores internos y/o externos de las empresas (Pines y Aronson, 1988).

Guía para prevenir el burnout

Desde e-pD-WORK somos expertos en salud laboral, por este motivo

1. Auto organización personal y profesional: Con el fin de mejorar la productividad y la sensación de autoeficacia, se recomienda planificar una pequeña cantidad de actividades laborales, de modo que sea posible cumplirlas y dejar un hueco para llevar a cabo actividades alternativas que no se encuentren asociadas a las laborales remuneradas.

2. Nutrición: Una dieta variada hace la diferencia. Aunque no siempre es posible mantener una alimentación del todo saludable, resulta interesante incluir alguna pieza de fruta al día, plantearse metas para la ingesta de líquidos o hacer pausas para snacks saludables.

3. Descansos en horario de trabajo: Lo recomendable es hacer una pausa de diez minutos cada dos horas para estirar las piernas, aunque en caso de no ser esto posible, es idóneo hacer un descanso de entre veinte y 30 minutos a media mañana (o media tarde, dependiendo del horario de trabajo) para caminar, hidratarse e interactuar con otras personas.

4. Autocuidados: Resulta importante destinar al menos media hora diaria a actividades agradables, como leer, dar un paseo o practicar alguna afición.

5. Actividad física: Cada acción cuenta, por eso, llevar a cabo veinte minutos diarios de actividad moderada puede llegar a ser muy beneficioso para sentirse bien y mejorar la salud cardiovascular. Algunas acciones complementarias pueden ser subir y bajar las escaleras, realizar estiramientos, desplazarse caminando o incluso poner una canción y bailar.

6. Gestión del tiempo libre: No se trata de tener tiempo libre, sino de darle un significado. La calidad no siempre se trata de hacer grandes viajes o de llevar a cabo actividades extraordinarias, un tiempo libre de calidad puede ser un fin de semana que se aprovecha para dormir, o unos minutos al final del día que se emplean para darse un baño relajante y meditar. El truco consiste en respetar los huecos libres y hacer algo que de verdad resulte gratificante en el momento presente.

7. Apoyo social: No siempre es posible hacer frente a las situaciones de manera individual. Las redes de apoyo son fundamentales tanto a nivel emocional como instrumental, especialmente cuando uno se encuentra frente a situaciones desbordantes sobre las que no tiene plena capacidad para obrar. El apoyo social protege, asesora y alienta.

8. Prevenir y actuar: La prevención resulta clave en la medida que, si no hay un problema, no hay que solucionar nada. Por este motivo, resulta de suma importancia concienciarse y concienciar con respecto a la importancia de la salud emocional. No se trata exclusivamente de que las personas actúen de manera individual, sino de que la sociedad como un todo, incluyendo sus distintos ámbitos y entidades converjan en un modelo común encaminado a la salud, que sea capaz de alcanzar sus objetivos socioeconómicos, pero también de bienestar y calidad de vida.

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REFERENCIAS:

Brown, L., Karmakar, C., Gray, R., Jindal, R., Lim, T., & Bryant, C. (2018). Heart rate variability alterations in late life depression: a meta-analysis. Journal of affective disorders235, 456-466.

Kemp, A. H., & Quintana, D. S. (2013). The relationship between mental and physical health: insights from the study of heart rate variability. International journal of Psychophysiology89(3), 288-296.

Khot, U. N., Khot, M. B., Bajzer, C. T., Sapp, S. K., Ohman, E. M., Brener, S. J., … & Topol, E. J. (2003). Prevalence of conventional risk factors in patients with coronary heart disease. Jama290(7), 898-904.

Koch, C., Wilhelm, M., Salzmann, S., Rief, W., & Euteneuer, F. (2019). A meta-analysis of heart rate variability in major depression. Psychological Medicine49(12), 1948-1957.

Mackintosh, B., Mathews, A., Yiend, J., Ridgeway, V., & Cook, E. (2006). Induced biases in emotional interpretation influence stress vulnerability and endure despite changes in context. Behavior Therapy37(3), 209-222.

Mensah, G. A., & Collins, P. Y. (2015). Understanding mental health for the prevention and control of cardiovascular diseases. Global heart10(3), 221.

Pines, A., & Aronson, E. (1988). Career burnout: Causes and cures. Free press.

Rennie, C. E., & Dolan, M. C. (2010). The significance of protective factors in the assessment of risk. Criminal Behaviour and Mental Health20(1), 8-22.

Statista Research Department. (2022, mayo).  Principales causas de muerte a nivel mundial 2019. https://es.statista.com/estadisticas/601448/diez-principales-causas-de-muertes-a-nivel-mundial/

Toker, S., Melamed, S., Berliner, S., Zeltser, D., & Shapira, I. (2012). Burnout and risk of coronary heart disease: a prospective study of 8838 employees. Psychosomatic Medicine74(8), 840-847.

von Känel, R., Princip, M., Holzgang, S. A., Fuchs, W. J., van Nuffel, M., Pazhenkottil, A. P., & Spiller, T. R. (2020). Relationship between job burnout and somatic diseases: a network analysis. Scientific reports10(1), 1-6.



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